16 Ago Ciberseguridad en verano: cómo proteger tu empresa durante las vacaciones
El verano cambia el funcionamiento habitual de muchas empresas. Parte de la plantilla está de vacaciones, algunos departamentos trabajan con equipos reducidos y aumenta el número de empleados que se conectan desde fuera de la oficina.
Para los ciberdelincuentes, este escenario puede convertirse en una oportunidad.
Una menor supervisión de los sistemas, dispositivos corporativos que viajan, conexiones desde redes externas o responsables ausentes pueden aumentar la exposición de una organización a ataques de phishing, ransomware, robo de credenciales o suplantaciones de identidad.
Por eso, antes de las vacaciones conviene revisar algunos puntos esenciales de la estrategia de ciberseguridad.
1. Mantener la vigilancia aunque disminuya la plantilla
Uno de los principales problemas durante julio y agosto es la reducción de los equipos encargados de IT y seguridad.
Una actividad anómala que durante el resto del año sería detectada rápidamente podría permanecer activa durante más tiempo si no existe una supervisión adecuada.
La empresa debería establecer responsables durante los periodos vacacionales y garantizar que las alertas críticas continúan siendo atendidas. Dependiendo del tamaño y las necesidades de la organización, también puede recurrirse a servicios de monitorización continua o a un Centro de Operaciones de Seguridad (SOC).
El objetivo es sencillo: que una incidencia no tenga que esperar al regreso de un empleado para ser detectada.
2. Proteger los dispositivos utilizados fuera de la oficina
Portátiles y teléfonos corporativos salen de los entornos habituales durante las vacaciones. Hoteles, aeropuertos, trenes, apartamentos o cafeterías se convierten temporalmente en lugares de trabajo.
El problema aparece cuando los empleados utilizan redes Wi-Fi públicas o poco fiables para acceder al correo electrónico, aplicaciones empresariales o información confidencial.
Es recomendable disponer de conexiones seguras, utilizar VPN corporativa cuando corresponda, mantener los equipos actualizados, cifrar los dispositivos y activar la autenticación multifactor.
También debe evitarse dejar los equipos sin vigilancia, especialmente en lugares públicos.
3. Prestar atención al phishing relacionado con viajes
Los ataques de ingeniería social se adaptan constantemente a la actualidad y el verano no es una excepción.
Una falsa confirmación de hotel, un supuesto cambio en un vuelo, una reserva pendiente o un problema con un paquete pueden convertirse en excusas perfectas para conseguir que una persona pulse un enlace malicioso.
Además de utilizar soluciones de filtrado de correo, es importante recordar a los empleados algunas reglas básicas: comprobar el remitente, desconfiar de mensajes inesperados y evitar abrir enlaces o documentos sospechosos.
Unos segundos de comprobación pueden evitar el robo de una contraseña corporativa.
4. Cuidado con las solicitudes urgentes de directivos
Las vacaciones también pueden facilitar los ataques de Business Email Compromise (BEC) y el denominado fraude del CEO.
El atacante puede hacerse pasar por un directivo que está fuera de la oficina y solicitar una transferencia urgente, el pago de una factura o un cambio de cuenta bancaria.
La ausencia física del responsable hace que la petición pueda resultar más creíble.
Para evitarlo, las operaciones económicas sensibles deberían contar siempre con procedimientos de validación previamente establecidos. Una transferencia excepcional o un cambio de datos bancarios nunca debería aprobarse únicamente porque un correo electrónico diga que es urgente.
5. Las contraseñas no se van de vacaciones
Antes de ausentarse, un empleado puede sentirse tentado a proporcionar su contraseña a un compañero para que pueda realizar determinadas tareas.
Esta práctica debe evitarse.
Las credenciales deberían ser siempre personales. Si otra persona necesita acceder temporalmente a determinada información o función, deben utilizarse mecanismos de delegación, permisos específicos o accesos temporales.
También es recomendable utilizar gestores corporativos de contraseñas y autenticación multifactor para reducir las consecuencias de una posible filtración.
6. Comprobar las copias de seguridad
Tener un sistema de backup configurado no significa necesariamente estar protegido.
Las copias pueden fallar, quedar incompletas o incluso resultar inutilizables en el momento de una restauración.
Antes de comenzar el periodo vacacional es recomendable comprobar que los procesos automáticos funcionan correctamente y, especialmente, verificar que las copias pueden recuperarse.
Esta medida resulta fundamental frente a incidentes como el ransomware, donde disponer de una copia reciente, protegida y recuperable puede marcar una diferencia considerable.
7. Prepararse para la pérdida o robo de dispositivos
Cuantos más desplazamientos existen, mayor es también la posibilidad de perder un teléfono, una tableta o un ordenador portátil.
Un dispositivo corporativo extraviado no debería significar automáticamente una brecha de información.
Para reducir las consecuencias es recomendable disponer de cifrado, bloqueo automático, contraseñas robustas, autenticación biométrica cuando proceda y capacidad de borrado remoto.
También debe existir un procedimiento claro para comunicar inmediatamente la pérdida al departamento correspondiente y revocar accesos o sesiones cuando sea necesario.
¿Qué debería revisar una empresa antes de las vacaciones?
Una pequeña revisión preventiva puede evitar problemas importantes durante el verano.
Antes de reducir la actividad conviene comprobar que los sistemas están actualizados, las copias de seguridad funcionan, los accesos de los empleados son los adecuados y existe alguien responsable de atender posibles alertas.
También es un buen momento para recordar al equipo cómo identificar intentos de phishing y qué hacer ante la pérdida de un dispositivo o una actividad sospechosa.
Ciberseguridad también cuando la oficina está vacía
Los ciberdelincuentes no necesitan que una empresa esté completamente desprotegida. En muchas ocasiones les basta con encontrar un momento en el que los controles sean más débiles o una incidencia tarde más tiempo de lo habitual en detectarse.
Por eso, la seguridad durante las vacaciones no consiste en mantener a toda la plantilla pendiente del ordenador, sino en preparar los sistemas para que la protección continúe funcionando aunque parte del equipo esté desconectado.
Revisar accesos, backups, dispositivos y protocolos antes de las vacaciones permite reducir riesgos y, sobre todo, regresar al trabajo sin encontrarse con sorpresas desagradables.
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